EPILOGO: “YOU KNOW IT WILL ALWAYS JUST BE ME”
-¿Qué? ¿Por qué? – preguntó Alice. Y mientras se iba hacia la cocina, arrastrada por el agarre de Emily, Alice moduló: “Te salvó la campana, amigo”, luego se llevó los dedos mayor e índice a cada uno de sus ojos (con la mano libre) y me señaló. -Alice, tienes problemas… - dije en voz baja. Me acerqué a la puerta de la cocina (que estaba abierta), y me quedé bien cerca para escuchar la conversación que las dos mujeres estaban llevando. -No puedes estar hablando en serio, Emily… – escuché que Alice decía. -¡Te lo juro! Fue de repente, como si en verdad siempre hubiese estado convencida de ello. – Contestaba Emily. -Recuérdame que tengo que reclamar mi derecho a golpearte cuando todo haya acabado – Alice siempre había sido tan cariñosa. No comprendía sobre qué hablaban, pero estaba completamente seguro que no quería saber nada de ello. Las conversaciones de las mujeres suelen ser muy complicadas. Y si mezclas a Alice en le medio, te da una combinación explosiva. No, gracias. -¿“Cuando aca...